Comarcas
Sanabria-Lago de Sanabria
Sayago-Arribes del Duero
Toro-Vega de Toro
Tierra de Campos-Lagunas de Villafafila
Aliste y Tábara- Sierra de la Culebra
Sanabria-Lago de Sanabria
El espacio del Parque Natural del Lago de Sanabria, ocupa una extensión de 22.000 hectáreas, en su mayoría en la zona de montaña de las sierras Segundera y Cabrera. El lago es de origen glaciar, que durante el Cuaternario dejaron huella formando este lago, lagunas, valles y bloques de granito espectaculares. Se pueden llegar a contar hasta 35 lagunas a 1.600 metros de altitud, que se caracterizan por la pureza de sus aguas, y su particular fauna y flora. También podemos encontrar abundantes bosques de robles, castaños, abedules, sauces, acebos... entre los cuales podemos ver corzos, ardillas, águila real, truchas...
El lago tiene una profundidad de 51 metros y una longitud que supera los tres kilómetros. Así, es el mayor lago de la península.
Sobre el lago existen numerosas leyendas, que sitúan su origen en una maldición de un pueblo que quedó inundado bajo sus aguas. Incluso las gentes de la zona dicen que la noche de San Juan se pueden escuchas como tocan las campanas de la iglesia bajo el agua esa gente que quedó atrapada.
Sayago-Arribes del Duero
En la comarca de Sayago, y en lenguaje popular, siempre se llamó a esta zona del Duero "Las Arribas" y a los enormes peñascos cortados de las gigantescas rocas graníticas que forman el encajonamiento del río.
Los Arribes del Duero comienzan a unos 20 Kms. de Zamora en el término de San Román, donde se presentan los primeros y ya espectaculares signos de la tremenda fuerza erosionadora del agua sobre pizarras y cuarcitas. Es el paraje llamado Las Pajarancas. Desde aquí hasta La Fregeneda en tierras portuguesas y salmantinas, el tramo recorrido es de unos 120 Kms. de los que 57 corresponden a Zamora y 65 a Salamanca.
Por el lado de España, pasa por los pueblos de Villardiegua de la Rivera, Torregamones, Badilla, Cozcurrita, Fariza, Mámoles, Fornillos, Pinilla y Fermoselle donde al Duero se une el Tormes en el lugar denominado Las Dos Aguas y continúa su recorrido haciendo frontera entre Portugal y las tierras de Salamanca.
Toro-Vega de Toro
Se localiza en el noroeste de la península Ibérica. Al pie de la ciudad discurre el río Duero, que puede verse desde la atalaya que ocupa la ciudad. Antes de la invasión de la península por los Romanos esta ciudad era conocida por los fenicios con el nombre de Arbucala.
Toro hoy en día es famoso por su riquísimo vino y sus tradicionales y populares fiestas.
Una vieja ciudad castellano-leonesa cuyas calles tienen nombres tan
peculiares como de las Uvas, de los Odreros, de la Paja, de los
Bollos o de Abrazamozas por fuerza tiene que ser cuna de grandes
vinos y estar circundada por feraz vega a la que riega el Duero. Tal
ocurre en la histórica ciudad de Toro, que honra a San Agustín con
una fuente del vino ante la que ningún forastero pasa sed.
Si sus vinos, amparados por la garantía de una de las cinco
denominaciones de origen con que cuenta Castilla y León, gozan ya de
justo renombre tras haber eliminado por mor de la enología la
reciedumbre de antaño, la vega del Duero proporciona otros no menos
afamados productos de huerta, cual son las cerezas o los perucos
toresanos, amen de un conjunto de hierbas aromáticas que permiten al
Padre Evencio elaborar orujos para reconfortar tanto cuerpos como
ánimas.
Conocer Toro y disfrutar de sus callejuelas es tanto como adentrarse
en remotas páginas de la historia de Castilla y León. Sus conjuntos
monumentales son precisamente vestigios de esas glorias antañonas- fue
capital de provincia- que hicieron de esta ciudad plaza fuerte
codiciada, patrimonio real, señorío de princesas y heredad del
infantazgo.
El actual trazado urbano permite adivinar lo que fue la primitiva
cerca defensiva con los restos del Castillo hacia el Este y la Torre
del reloj (anacronismo del siglo XVIII para una muralla del XI) y,
sobre todo, la segunda muralla de la que se conservan varias puertas
cual son de la Corredera y del Postigo. De los monumentos civiles
destaca precisamente el inexistente Palacio de las Leyes -las Leyes de
Toro fueron aprobadas por las Cortes celebrada en esta ciudad durante
el año de 1505- del que sólo se conserva la fachada. Palacios aún
existentes son entre otros los que pertenecieron a los condes de
Requena (s.XV), y a los marqueses de Alcañices (s.XV) y de Castrillo
(s.XVI). Dentro de la arquitectura civil destacan el Ayuntamiento
(s.XVIII), el teatro Latorre, de tipo isabelino, la casa-museo de
Delhy Tejada y la peculiar plaza de toros, construída en 1828 y que se
encuentra en fase de restauración.
Como toda ciudad importante, tuvo Toro importantes hospitales de los
que se conservan las fábricas de tres: el del Obispo, el de pobres
convalecientes y el de las Angustias. También dispuso de importantes
fundaciones monásticas de las que aún perduran los conventos del
Sancti Spiritus, fundado por Teresa Gil y con una notable colección
artística; de Santa Clara, que guarda el sepulcro de la infanta doña
Berenguela; de santa Sofía, con tallas de la escuela de Juan de Juni,
y de la Purísima Concepción en el que puede admirarse una muy buena
colección de ornamentos litúrgicos.
Una docena de iglesias (San Lorenzo, San Salvador, el Santo
Sepulcro, Santa María de la Vega, San Julián y san Pedro del Olmo son
originarias del siglo XII, mientras que Santa María de Arbas, san
Sebastián de los Caballeros, Tanto Tomás Cantuariense y La trinidad
fueron construídas después de la decimosexta centuria) dan paso a la
soberbia Colegiata de origen románico, iniciada en el siglo XII. La
iglesia colegial de Santa María, extraña mezcla de un gótico
incipiente y un románico maduro, se corona con un cimborrio idéntico
al de la salmantina Torre del Gallo y desde hace muy poco vuelve a
mostrar al viajero el pórtico de la Majestad, repintado durante el
siglo XVII y felizmente recuperado en su policromía original.
Toro, de magnífica Semana Santa y unas honras a San Agustín en las que
el vino es protagonista, dispone en sus mesones y "casas de comidas"
de una gastronomía típicamente zamorana -el bacalao se enseñorea de
los tradicionales fogones- perfectamente incardinada con las modernas
tendencias culinarias en restaurantes de reciente construcción que
tratan de ubicarse en edificaciones históricas restauradas al efecto.
Para el descanso del viajero, la ciudad de Toro tiene una oferta
hotelera está complementada con una amplia oferta de alojamientos de
turismo rural en los pueblos de su comarca.
Tierra de Campos - Lagunas de Villafafila
La primera referencia al nombre de Tierra de Campos la cita Alfonso X el Sabio en su primera "Crónica General" de España, cuando escribe: "En 735 año de la Encarnación D. Alfonso I el Católico entró por Tierra de Campos la que tiene del un cabo del río Esla, del otro río Carrión, de Pisuerga y de Duero".
Cuando los musulmanes entraron en España, Tierra de Campos pasó a ser un desierto fronterizo entre los cristianos al norte y los moros al sur.
En la Edad Media, diversas villas tuvieron gran importancia comercial y económica, como fueron Villalón de Campos y Medina de Rioseco. No obstante, a partir del s. XVIII la comarca entró en decadencia, y hoy en día no se puede decir que sea de las más prósperas de la región. Aún así, Tierra de Campos tiene sus riquezas (cereales, quesos, historia, cultura...) que es preciso explotar en beneficio, sobre todo, de sus moradores.
La arquitectura y la artesanía tradicional de Tierra de Campos está basada principalmente en el barro. El palomar es el mejor símbolo de esta arquitectura del barro, ya sean cuadrados o redondos. Actualmente, la mayoría se encuentran en desuso, pero se están empezando a recuperar y ya se vuelven a ver palomares encalados en los pueblos de Tierra de Campos.
Aliste y Tábara- Sierra de la Culebra
Se ubica en el centro-oeste de la provincia de Zamora, siendo sus límites aproximados: al norte la Sierra de la Culebra, al oeste el río Aliste, al sur el embalse de Ricobayo y al este el río Esla.
Dentro de este marco que abarca las diferentes localidades, se pueden establecer pequeñas diferencias entre los pueblos que quedan al oeste de las estribaciones de la Sierra, con un paisaje más sinuoso y unas costumbres más alistanas, y los del este, más llanos, mejor comunicados y partícipes de los modos de Tierra de Campos.
El paisaje es el propio de la España Mediterránea, aunque con alguna influencia Atlántica. La principal actividad de la población es la agricultura y la ganadería.
El origen del nombre Aliste aparece bajo la forma Alesti en un manuscrito del siglo IX y tiene relación con los alisos que pueden verse a la orilla del río que da nombre a la región.
Las carnes zamoranas de Aliste han sido históricamente muy apreciadas por su calidad en el mercado nacional. Demanda que se ha visto respaldada con la creación de la Marca de Garantía de la Ternera de Aliste.












